Que sólo se quedaron en un simple boceto sin color...
... esperando ser un día pintados, vueltos a la vida como cuando fueron imaginados...
... algunos se quedarán así por siempre, por que mi emoción se terminó, eso aplica igual a las personas reales...
... otros tal vez sean resucitados, cuando me vuelva a sentir de la misma manera que cuando los empecé y sienta el deseo de desenterrarlos y concluir lo pausado...
... otros pocos sólo funcionaron como una descarga de energía, una catarsis instantánea garabateada, algo que más bien es un flujo de emociones que explotan y se liberan cuando el grafito choca y se desgasta sobre el papel que a veces suele terminar con huellas y rasgones; Como si fuese un ritual que me desfoga y que a veces se transforma en una ceremonia que sirve para olvidar los deseos y sueños frustrados, todo eso que quise que fuera y no fue...
... algunos pocos pueden contar su propia historia por sí mismos, sin necesidad de colores ni luces, ni sobras ni detalles minuciosos.
Así son mis pinturas inconclusas, mis bocetos arrumbados, mis historias no contadas, mis personajes sin contextos líricos, sin encabezados pretenciosos...
... ¡pero existen y están! Salieron de mis adentos, de mis anhelos, de mis hervores, de mis temores, de profundas marejadas y guerras internas.
Todas esas son razones suficientes para que se les contemple de vez en vez. Siempre tendré pinturas frustradas que sobrevivirán esperanzadas en ser algún día terminadas.