Y si no tuvieras miedo
¿Qué sí harías?
Esa ilustración la hice una noche mientras la cuidaba en el hospital pocas semanas antes. No pude dormir por mi asombro al ver cómo un mujeron puede agotarse enferma en una cama de hospital. Por el alzheimer se le olvidamos todos, se le olvidó comer, sonreír y se le olvidó hasta su vanidad pero yo la recordaré enfundada en un vestido negro, lentes oscuros, collar bicolor de perlas, carterón bajo el brazo, guantes largos, zapatos de medio tacón de satén negro y ese olor al que yo identifico como "viejita" de Chanel No.5. Fue una de mis primeras musas.